Afincado en A Capela (A Coruña – Galicia) desde hace más de una década, el uruguayo Rubén W. Laxalt, es adiestrador profesional, al que avalan más de 30 años de experiencia en doma y disciplina equina.
Todo esto comenzó siendo él muy niño, ya que en su casa,
allá en Uruguay, siempre hubo caballos.
Cuando tenía seis años, para ir a los campos en donde estaba
el ganado desde su casa (una distancia aproximada de mil metros), ya montaba un
viejo caballo pequeño (el tipo de caballos al que llaman “petisos”), por lo que
su afición por los caballos viene de lejos.
A su casa siempre llegaban gauchos a visitar a su padre, que
también lo era, así como también lo eran su abuelo y tíos maternos. Ya, siendo
niño, al verlos y escuchar todo lo que hablaban de caballos, tenía claro que él
quería ser uno de ellos.
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| Pájaro Chingolo |
A los trece años tuvo su primer caballo “Chingolo”, nombre
del pájaro de los gauchos. Al mismo tiempo de tener su caballo, el padre de
Rubén tenía otros tres, y montaba con facilidad a cualquiera de ellos y además sabía engancharlos al carro.
Siendo un adolescente (trece años) su padre comenzó a
instruirlo en la doma de caballos, de hecho, a este primer caballo que tuvo lo
domó él. Y a los catorce años le enseñó a hacer herraduras en la fragua y comenzando
así a herrar sus propios caballos.
Por lo que poco a poco, fue entrando en el mundo de los
gauchos hasta convertirse en uno más, visitándolos y participando en diferentes
fiestas.
Hay una fiesta de gauchos especialmente importante, la
llamada “Jineteadas”. La
jineteada gaucha es una actividad ecuestre característica y tradicional de
Argentina, Paraguay, Uruguay, y sur de Brasil (Río Grande del Sur) que integra
la cultura folclórica con estirpe de gaucho de estos países, en particular la
cultura gauchesca. Es también tradicional en la zona sur y austral de Chile.
Consiste en que el jinete debe sostenerse unos ocho segundos
sobre un potro. Se realiza en varias categorías: crina limpia o potro pela(d)o,
grupa sureña o cuero, bastos, con encimera, sin boleadoras, silla...
Es una tradición muy importante porque ahí se muestran sus
caballos y doma, siendo un deporte de riesgo; ya que para comenzar la prueba, en
el ruedo, además del jinete, están los palenqueros,
que es el que ata al caballo al palenque o palo para que monte el jinete, se le
tapan los ojos para que no vea cuando es montado y cuando el jinete ya está
listo, se le destapan los ojos. Para ser soltado el caballo debe estar con las
ancas dirigidas a los corrales, las cuatro patas apoyadas en el piso, sin amagos
de corcovear y con el jinete en posición de listo.
Durante la prueba el jinete, debe mantenerse sobre el
animal, sin charquear (tocar al potro con las manos), sin castigar al caballo
en la cabeza y cumpliendo los requerimientos de cada categoría. Al cumplirse el
tiempo señalado para la prueba, suena una campana; a partir de ese momento el
jinete no debe cesar de jinetear. Los jueces califican cuatro aspectos: el
jinete (el rubro de mayor puntaje), el potro, las espuelas y la elegancia.
Después están los rondaderos,
que son los que traen los potros salvajes amarrados a sus caballos. Y, por
último, los apadrinadores, que son
los que tienen que quitar al jinete cuando suena la campana, a los ocho
segundos de montar.
Cuando comenzó a formar parte del mundo de los gauchos, uno
de sus sueños era jinetear, y a los treinta años, cuando creyó estar bien
preparado lo hizo, cumpliendo así su sueño.
Otro de sus anhelos era apadrinar, pero al venirse a vivir a
España, no pudo ver cumplido su sueño en ese momento. Pero se volcó en
continuar con su tradición, intentando mostrársela a toda la gente a la que le
gustan los caballos y quiera aprender más sobre ellos.
Sin embargo, cosas del destino a los cuarenta y cuatro años
hizo un viaje a su tierra y fue a ver una jineteada. Como un homenaje por
llevar la tradición gaucha fuera de su país, ya que hasta allá llegaron
noticias de su trabajo en España, pudo por fin apadrinar, cumpliendo así su
sueño, gracias a Nono Figueredo, de Pando.
Y en cuanto regresó de su viaje continuó ofreciendo
sus conocimientos a todo aquel que así lo solicite. Desde su experiencia, ofrece diferentes servicios, que si conoces el mundo del caballo puede te interese; o bien, si eres amante de los caballos, pero aun no dominas el medio, pueda ayudarte a afianzar tu confianza y convertirte en un experto.
Y si quieres hablar con él solo tienes que visitar el apartado de "Contacto" y explicarle lo que necesitas.


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